Estoy radiante de felicidad, amigos. La fiebre Star Wars recorre de nuevo mis venas de nerdaco, mientras un escalofrío me sube por la espalda cada vez que pienso que hoy vuelve a pisar los cines el comienzo de una de las sagas que mayor repercusión social ha tenido de la historia del cine.

Y para celebrar tan grandioso evento, voy a vestirme de jedi desempolvar del baúl de los recuerdos uno de los innumerables juegos basados en la saga que en su momento casi hace que Clumsy y yo quemásemos mi PSX. Ese juego no es otro que Jedi Power Battles.

Originalmente publicado en PSX, Dreamcast, PC y Game Boy Advance, buscaba aprovechar el tirón del entonces recién estrenado film (como yo ahora mismo, vamos) para sacarle el máximo rendimiento a un beat’em up que tenía como misión repetir el éxito del Super Star Wars de SNES.

¿Lo consiguió? Bueno, las ventas no fueron malas, pero pese a tenerlo casi todo para triunfar, se quedó por el camino por una serie de fallos tan graves que hacen que todas sus buenas ideas (aunque algunas desaprovechadas) queden en la sombra.

Empezaré por lo malo primero: el motor.

jpb Retroearth   Star Wars Episodio I: Jedi Power Battles

Analizándolo en perspectiva, estamos hablando de un juego que salió alrededor del año 2000, con la PSX ya “entrada en años”, por así decirlo, y los bugs de los sistema de colisiones en tres dimensiones deberían haber estado más que superados para los desarrolladores tras casi 5 años de generación. Pero no lo estaban.

El sistema de colisiones de este juego es simple y llanamente una maldita locura; los personajes atravesaban los fondos, los saltos de plataforma en plataforma nunca tenían un final feliz, y no era raro encontrarnos en la situación de que nuestro personaje hubiese atravesado por completo a un droide en su intento de matarlo, obviamente, dejándolo ileso.

Pero como os he dicho, no todo en este juego son fallos, tiene muchísimas cosas buenas: el permitir elegir a nuestro Jedi favorito al inicio de la partida, aunque no fuese uno de los dos protagonistas principales del film, fue todo un acierto, sobre todo a la hora de jugar al modo cooperativo con un amigo. Además, tras ir completando el juego con cada uno de los personajes, uno nuevo se desbloqueaba para ser elegido, dándole un fuerte empujón al factor de rejugabilidad.

El modo cooperativo del que os hablaba hace un momento es divertidísimo, aunque no es de extrañar, dado que la experiencia en solitario ya es divertida de por si: atravesar droides a espadazos es gratificante en plan one man army, pero con un compañero la diversión aumenta exponencialmente: la competición por conseguir más puntos que el otro jugador (que se consiguen al abatir enemigos o ganar power-ups) y la tensión que produce el compartir créditos (es decir, si muere uno, el otro sufre las consecuencias) llevan el juego a un nuevo nivel.

Para revisar el apartado gráfico, tenemos que volver a mirar con perspectiva. Allá por el año 2000 (y en PSX, recordad que es la versión que estamos analizando) este juego no tenía unos gráficos impresionantes, pero no podemos calificarlos más allá de correctos: el modelado de personajes y enemigos es bastante bueno, pero sin embargo los decorados no están a la altura en comparación, cosa comprensible por otra parte, el motor era capaz de mostrar a una gran cantidad de enemigos en pantalla al mismo tiempo, y el hardware de PSX no daba para mucho más.

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El sistema de combate, pese a ser divertido (siempre es divertido matar a diestro y siniestro, y más con los poderes de un Jedi) está incomprensiblemente desaprovechado, precisamente en el uso de una de las habilidades más míticas de los Caballeros Jedi: la Fuerza. El uso de los poderes Jedi en este juego son prácticamente anecdóticos, ya que apenas necesitaremos echar mano de estos poderes con ninguno de los personajes. Un sable láser es un sable láser, lo sé, pero no hubiera estado nada mal haberle sacado más jugo a los poderes de la Fuerza.

Lo que si que no falla es el sonido. Es simplemente memorable, usa tanto la banda sonora como los efectos de sonido de la película, y realmente consigue hacer que muchos de los errores gráficos y fallos que os he comentado anteriormente salgan de nuestra mente para hacer que nos centremos en lo que realmente importa: ponernos en la piel de un Jedi y además forzarnos a luchar con el mayor estilo posible.

En cuanto a la duración, sus diez niveles nos harán echar un par de tardes para ser completados, pero gracias al factor rejugable y a sus posibilidades multijugador seréis capaces de arañarle muchas horas de diversión… si conseguís pasar por alto sus fallos.

En esta galaxia no tan lejana le damos tres estrellas, que equivalen a un 6 en una escala sobre diez. Disfrutad las películas y este juego con amigos y que la fuerza os acompañe.

 


Sobre el autor

Serph
Serph
Hace años, en las profundidades de un sótano en ruinas, nació un niño crecido de cables y placas electrónicas mal soldadas, y fue adoptado por una familia normal de clase media. Se llamaba Serph, y durante el día vivía como un chico normal, pero cuando caía la noche, afloraba en él una necesidad animal por descubrir consolas antiguas y hacer chistes malos en los pies de foto, así que decidió crear un blog online en el que satisfacer esa necesidad.